Apagando viejos incendios y prendiendo nuevos

15/Jun/2012

Aurora, Egon Friedler

Apagando viejos incendios y prendiendo nuevos

14/06/2012

Autor: Egon Friedler, MontevideoUna semana atrás, en Dinamarca 4 hombres fueron condenados por un tribunal de Copenhagen a 12 años de prisión por planear un ataque con bombas contra la redacción del diario “Jyllands Posten“, famoso por publicar en 2005 las caricaturas del profeta Mahoma que provocaron reacciones airadas de fanáticos musulmanes en todo el mundo con la consecuencia de un centenar de muertos.
Nadie sabe exactamente cuántos atentados frustró la policía danesa contra el autor de las caricaturas, Kurt Westergaard, de 76 años, pero no cabe duda de que fueron varios. Esto no molestó a un pequeño partido regional alemán de Westfalia del Norte, que el mes pasado se presentó a las elecciones estaduales y como propaganda organizó ni más ni menos que un concurso de caricaturas sobre el Islam.
El partido Pro-NRW (Pro-Wesfalia del Norte) no tuvo ningún éxito electoral. Sólo obtuvo un 1.5% de los votos. Pero le fue mejor con el concurso de caricaturas. Se presentaron unas 400, en su mayoría de artistas aficionados. En una crónica publicada bajo la firma de Charles Hawley desde Bonn, la revista informativa “Spiegel“ el 1.6.2012 condena el concurso y titula “Victoria de la intolerancia: Cómo los islamófobos lanzaron un debate nacional-“ y censura la exhibición de las caricaturas ganadoras cerca de mezquitas y entidades musulmanas. Pero en las dos ciudades en que las caricaturas se presentaron, Solingen y Bonn, hubo violencia y ésta obviamente no fue provocada por los manifestantes que acompañaron a la exposición de las caricaturas, sino por militantes musulmanes extremistas (conocidos como salafistas), muchos de los cuales viajaron desde lejos para “protestar contra los insultos al profeta-“. Hubo 29 policías heridos.
El pequeño partido anti-islamista ganó propaganda gratuita. Según declaró su líder, Markus Beisicht, “En la campaña electoral en el Estado no hubo contenido real ni propuestas valederas. Nosotros fijamos la agenda del debate-“. Por sus esfuerzos, se ganó una amenaza de muerte de un extremista de habla alemana desde la región pakistaní de Waziristán.
El diario “Die Welt“ (2.6.2012) pasa revista al panorama del islamismo radical con motivo de un encuentro de ministros del interior convocado para analizar la violencia en Bonn y Solingen. Según sus informaciones hay en Alemania unos 4000 salafistas, de los cuales unos 1.500 son considerados violentos. Pero advierte que el número crece.
El artículo señala que el islamista alemán Yassin Chouka, quien vive en Pakistán y llama constantemente a la Guerra Santa desaconsejó a los salafistas alemanes a atacar a las manifestaciones del Pro-NRW, porque hay un riesgo demasiado grande de ser tomados presos por la policía. Pero todo indica que no fue oído. Decididamente hay unos cuantos entre los salafistas alemanes que no tienen ningún sentido del humor y no les preocupa lo más mínimo descansar en una cárcel. Como lo declaró el imán, Omar Habibzada, principal imán de la mezquita de Bremen considerada una de las más radicales de Alemania, en declaraciones para la “Süddeutsche Zeitung“ él hubiera preferido que el gobierno hubiera prohibido el concurso de las caricaturas. A su juicio, el Estado no debía permitir que una religión sea ofendida.
Por su parte, “Die Welt“ cita al vocero de los ministros de la República Federal, Uwe Schünemann, de la Baja Sajonia perteneciente a la democracia cristiana, quien señaló las limitaciones legales existentes para prohibir derechos asegurados a los ciudadanos por la Constitución, lo que crea trabas en la lucha contra el salafismo. Por otra parte, señaló que gran parte de la movilización salafista por medio de las redes sociales en Internet, lo que se expresó en el hecho de que de los 108 extremistas detenidas, solo la mitad procedía del mismo estado. El resto vino desde Berlín, Hamburgo, Hessen y la Baja Sajonia.
El Ministro de la Baja Sajonia, Hans Werner Wargel, señaló con preocupación que si bien los predicadores del salafismo no necesariamente actúan de manera violenta, con su prédica preparan el terreno para la violencia. El ve con preocupación el crecimiento del radicalismo musulmán en pequeñas ciudades como Solingen, Kassel, Aachen y Augsburg, que se suman a los grandes centros de Colonia, Hamburgo y Berlín. Por su parte, la representante de Hessen advierte con preocupación que en su ciudad, se duplicó el número de salafistas desde 2009.
El artículo termina con una tónica pesimista: “La fórmula mágica se llama “des-radicalización“, pero es muy poco creíble que salafistas militantes se dejen convencer por funcionarios del estado que además son “infieles“.